Puntos que hemos tratado en clases pero que no figuran directamente en el libro de texto:
TEMA 3. FILOSOFÍA DEL LENGUAJE.
1- Paradojas y contradicciones. La autorreferencialidad del lenguaje humano (podéis asociar
este último punto al apartado del libro de texto en que se explica la función metalingüística del
lenguaje, página 53).
El lenguaje humano, a diferencia de otros lenguajes (como el de los delfines, los grandes simios
e, incluso, el de las abejas), tiene la capacidad de referirse no sólo a las cosas, sino también a sí
mismo. Esa capacidad se denomina autorreferencialidad y sirve, por ejemplo, para mencionar
cuántas letras componen una palabra, o qué elementos conforman una oración, o incluso qué
significados aparecen ligados a cierta expresión polisémica.
De igual modo, esta función autorreferencial somete nuestra inteligencia y sentido común a
ciertas paradojas y contradicciones, como la paradoja del mentiroso o la paradoja de los
conjuntos1.
El lingüista Jakobson y el lógico Tarski, cada uno en su ámbito, propusieron la diferencia entre
"usar el lenguaje" y "mencionar el lenguaje". El uso implica que el lenguaje se refiere no a sí
mismo, sino a cosas, objetos, intenciones, etc., en principio independientes. Por ejemplo,
cuando digo "mañana iré al instituto" o "estoy aburrido como una ostra", uso un conjunto de
palabras para referirme a estados de cosas (hechos futuros, sensaciones). En cambio, cuando
digo "Vete es un imperativo" no uso el lenguaje, ya que no doy una orden, sino que menciono
el tipo de enunciado en términos puramente lingüísticos.
Cuando mencionamos el lenguaje, inmediatamente surgen dos niveles: el llamado
metalenguaje, que es el nivel superior donde nos situamos para hablar o referirnos al
lenguaje, y el denominado lenguaje objeto, que es ese fragmento del lenguaje que
pretendemos analizar lingüísticamente. En el anterior ejemplo, comprobamos que el
1 La paradoja del mentiroso fue planteada por los antiguos griegos de la siguiente forma: si un cretense
nos dice "todos los cretenses son mentirosos", ¿miente o dice la verdad? Sea cual sea la respuesta que
elijamos, caeremos en contradicción (ya que, si miente, entonces confirma que él, como cretense, es
mentiroso, luego dice la verdad; y si dice la verdad, entonces él, como cretense, nos informa de que
realmente es mentiroso y, por lo tanto, miente).
La paradoja de los conjuntos fue presentada por el filósofo inglés Bertrand Russell, y se puede enunciar
de la siguiente forma: Supongamos que Faemino es el único barbero que sólo afeita a todos los
barberos que no se afeitan a sí mismos. La cuestión es: ¿se afeita Faemino a sí mismo o no? Si decimos
que sí, entonces incumplimos la premisa inicial (que sólo afeita a todos los que no se afeitan a sí
mismos). Y si decimos que no, entonces él pasaría a formar parte de su propia clientela, luego, sí se
afeitaría a sí mismo. Cualquiera de las dos respuestas resulta contradictoria con la premisa.
Ambas paradojas se deben a la confusión entre lenguaje objeto y metalenguaje, y surgen por la
capacidad lingüística de referirnos al propio lenguaje.
enunciado "vete es un imperativo" es, todo él, un metalenguaje que toma como lenguaje
objeto la orden "vete".
Gracias a esta distinción conceptual sobre la función metalingüística se pueden resolver
paradojas que surgen por autorreferencialidad.
2- La semiosis y el triángulo semiótico.
La semiosis es la situación elemental lingüística, es decir, aquella situación donde el lenguaje
humano funciona, cumple su objetivo, que no es otro que la significación por medio de
símbolos. El filósofo griego Aristóteles fue el primero en reflexionar sobre este asunto, y el
primero en proponer la figura del triángulo semiótico. Ésta se compone de tres vértices:
a) El significante; se trata del soporte físico-material (ya sea pictórico, escrito o sonoro)
que funciona como vehículo del significado.
b) El significado; se trata del concepto o información cuyo carácter de ser no es físico-
material, sino puramente mental.
Ambos, significado y significante, conforman el símbolo (o signo). Pero, para que haya
semiosis, es necesario un tercer vértice:
c) El referente; se trata de aquello a lo que alude o se refiere el símbolo.
Así, por ejemplo, si escribo "Darth Vader", el significante son las marcas escritas, el significado
es "lord sith de Star Wars, padre de Leia y Luke y antiguo caballero jedi llamado Anakin
Skywalker"; el referente es ese mismo personaje al que me refiero, el cual pertenece al
universo de Star Wars con independencia de que yo lo conozca o no. Si, en cambio, digo
"Darth Vader" cuando veo una imagen suya en una camiseta, el significante serían los sonidos
que pronuncio al decirlo, el significado sería el anteriormente descrito, y el referente sería su
imagen en la camiseta.
3- La evolución histórica de la concepción sobre el lenguaje: de la concepción tradicional
(valor instrumental) al giro lingüístico (función simbólica: el lenguaje como "apertura del
mundo"). Este punto explica de otra manera lo expuesto en el libro de texto en las páginas 47,
48 y 49 (puntos 1.1, 1.2 y 1.3).
Desde Aristóteles hasta Kant (inclusive), los pensadores sostenían que el valor del lenguaje
humano es puramente instrumental; sirve para nombrar y aludir a realidades independientes.
Así, según la concepción tradicional, el referente es una entidad extralingüística (se encuentra
fuera del lenguaje) y nosotros, en la medida en que usamos el lenguaje, somos capaces de
capturarla, nombrarla o traerla a colación.
Con el giro lingüístico de la filosofía (planteado por primera vez por los filósofos alemanes
Hamann, Herder y Humboldt) se critica de raíz la concepción tradicional. Según esta nueva
perspectiva, el lenguaje humano transforma la realidad al nombrarla: el mundo se reviste de
significado, adquiere sentido simbólico. Esto implica que el referente no se puede alcanzar
fuera del lenguaje, es decir, deja de considerarse independiente o neutral respecto al lenguaje
que lo nombra y lo identifica.
El problema del giro lingüístico es que desemboca en un relativismo problemático: cada
lenguaje constituye una "apertura del mundo", es decir, un modo de acceso a la realidad por
medio de significaciones culturales y simbólicas. Por consiguiente, dado el enorme abanico de
lenguas humanas, existen múltiples aperturas del mundo. ¿Es posible, en este contexto,
encontrar criterios de validez universales que no supongan el abuso dogmático de una lengua
sobre otra? A esta clase de preguntas intenta responder la filosofía contemporánea (recordar
las aportaciones de Putnam y Rorty que figuran el tema de los paradigmas de la filosofía).
4- La lingüística de Ferdinand de Saussure (diferencia entre lengua y habla; estudio de la
sintáctica y de la semántica de la lengua). Noam Chomsky y la gramática generativa. John
Austin y la teoría de los actos de habla (importancia de la pragmática; distinción de fuerzas
locucionaria, ilocucionaria y perlocucionaria). De todo esto trata la página 50 (punto 2.1)
Por si no viene aclarado en libro, hay que saber definir las tres principales ramas de la
lingüística2:
-Sintáctica: estudio de la estructura gramatical y de las reglas de formación de las oraciones,
así como de las funciones que adquieren los elementos constituyentes (objeto directo,
complementos circunstanciales, sujeto, predicado, etc.)
-Semántica: estudio del significado en toda su amplitud (naturaleza, funciones, relaciones y
estructuras). Por ejemplo, el estudio de los campos semánticos, de la polisemia, sinonimia, etc.
-Pragmática: estudio de los actos de habla y usos del lenguaje (por ejemplo, estudio de la
5- Clasificación de los lenguajes y funciones del lenguaje (páginas 51, 52 y 53; puntos 2.2 y
2.3).
6- Textos de Cassirer sobre el simbolismo del lenguaje humano (retoma alguna idea del punto
1.3).
Los textos que hemos leído sobre Cassirer no hacen sino ahondar en la función simbólica del
lenguaje humano que permite y posibilita la apertura del mundo. A diferencia del mundo
animal, donde el instinto predomina y no existe que sepamos ningún lenguaje simbólico, el ser
humano construye su mundo-entorno de forma cultural, lo que nos permite cierta libertad y
creatividad a la hora de conformarlo y darle sentido.
7- La filosofía como análisis del lenguaje. Primer y segundo Wittgenstein: de la búsqueda de
un único lenguaje lógico-formal isomórfico con la realidad (simple descripción de hechos) al
estudio pragmático del lenguaje concebido como "caja de herramientas". (Páginas 54, 55 y 56;
puntos 3.1, 3.2 y 3.3)
2 La lingüística se ha especializado en muchos campos, no sólo en los tres mencionados. La fonética, por
ejemplo, también forma parte de la lingüística.
Ludwig Wittgenstein es uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Su pensamiento se
divide en dos épocas (de ahí que se hable de un primer y segundo Wittgenstein).
En su primera época, Wittgenstein colaboró con la escuela neopositivista del Círculo de Viena
(un compendio de lógicos, matemáticos, científicos y filósofos centroeuropeos). Los
neopositivistas pretendían resolver el relativismo lingüístico estableciendo un lenguaje lógico
universal capaz de generar únicamente enunciados verificables (portadores de verdad o
falsedad). De modo que, quien usase dicho lenguaje, sería capaz de ofrecer información
objetiva sobre el mundo. Para el Círculo de Viena, la única objetividad posible es aquella que
se demuestra mediante el análisis científico de hechos, y el único conocimiento verdadero es
aquel que utiliza el pensamiento lógico (la deducción exacta, como las matemáticas). La
aportación del primer Wittgenstein consistió en brindar dicho lenguaje lógico-formal y en
determinar la tarea que, a su juicio, debería acometer la filosofía a partir de entonces: la
depuración de las ambigüedades y confusiones generadas por las lenguas humanas, y el
análisis de los lenguajes científicos (ofrecidos por las diversas ciencias) para determinar si son
válidos o no desde el punto de vista lógico. Todo ello lo presentó en su famosa obra Tractatus
Logico-Philosophicus.
Sin embargo, en su segunda época, Wittgenstein cambió radicalmente de planteamiento,
afirmando que el lenguaje humano es "una caja de herramientas" con múltiples usos, entre los
cuales la lógica no es más que uno de tantos. Así pues, la filosofía deberá estudiar el lenguaje
en toda su magnitud, describiendo los "juegos" o reglas inherentes a cada uso. John Austin se
vio enormemente influido por las ideas del segundo Wittgenstein, y se considera a ambos
como los padres de la pragmática del lenguaje (el estudio de los "usos" y "actos de habla").
TEMA 4. FILOSOFÍA DE LA CIENCIA.
1- Breve historia de la ciencia: de la epistéme griega y la alquimia medieval a la revolución
científica (Copérnico, Kepler, Galileo y Newton). La relatividad de Einstein. La mecánica
cuántica.
2- La revolución tecnocientífica.
Según el filósofo español Javier Echeverría, la ciencia ha experimentado una transformación
espectacular a lo largo del siglo XX, hasta nuestros días. A esa transformación la llama
"revolución tecnocientífica". Se trata de un desarrollo en tres momentos o etapas:
a) Ciencia clásica: inicialmente, la ciencia se caracterizaba por desarrollar proyectos e
investigaciones motivados única y exclusivamente por intereses epistémicos (es decir, por el
afán de saber y conocer el funcionamiento de la naturaleza). Además, los proyectos eran
acometidos por escasas personas, las cuales, casi siempre, se encontraban en entornos
académicos y universitarios, y disponían de un control total sobre los fines y los medios. La
falta de dinero, inversiones, personal y tecnología convertía a esos proyectos en largos
trabajos que, muchas veces, ocupaban toda la vida del investigador, exigiendo su total
dedicación.
b) "Macrociencia": con la Segunda Guerra Mundial se demostró que las batallas se ganan en
función del nivel tecnológico. Las potencias comprendieron que su poder e influencia (tanto
económica como militar) corrían parejas a la capacidad científico-tecnológica. El radar, los
submarinos, la energía nuclear, etc., pusieron de manifiesto que, con la tecnología adecuada,
una potencia puede abaratar costes humanos y económicos. Pero dichas tecnologías fueron
obtenidas en macroproyectos financiados por los Estados, muchas veces de espaldas al
público. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética iniciaron
una carrera científico-tecnológica para no detener su desarrollo y asegurar, así, su poder e
influencia mundial. La "macrociencia", por tanto, se caracteriza por la financiación estatal
(dinero público) de grandes proyectos científicos y tecnológicos donde trabajan muchos
agentes de diferentes ámbitos (desde científicos, técnicos e ingenieros, hasta asesores
políticos y militares). A partir de esta época, el trabajo científico se inserta en una gigantesca
cadena de montaje, donde conviven múltiples profesiones, y también donde se deben encajar
múltiples intereses (económicos, políticos y militares), no siempre compaginables con el
interés puramente académico o epistémico.
c) "Tecnociencia": a partir de los años 80, Estados Unidos comprendió que el desarrollo
económico de su país aumentaría considerablemente si los proyectos científicos son
financiados por capital privado. Para atraer capital privado es imprescindible generar
beneficios en el mercado. La economía de consumo (compra-venta de productos por parte de
la gente) se sostiene si, por un lado, existen compradores (es decir, gente con trabajo y dinero
para gastar) y, por otro lado, si se ofrecen productos cada vez mejores y más baratos3, lo cual
sólo es posible si se diseñan con un trabajo de investigación y un desarrollo tecnológico
previos. De este modo, la ciencia comenzó a asociarse con el mercado y la sociedad. A la par
que ocurría esto, han seguido desarrollándose macroproyectos financiados con dinero público
y también privado. Pero los pequeños proyectos también interesan, dado que pueden generar
enormes beneficios (pensemos, por ejemplo, en la aplicación de Facebook, o incluso en esas
ridículas zapatillas con luces fosforescentes que se han puesto de moda en el instituto y,
lógicamente, poseen un diseño y una tecnología específica). La tecnociencia, por lo tanto, se
caracteriza por compaginar múltiples intereses en función del ámbito donde se realizan los
proyectos (infraestructuras, medicina, ejército, mercado -donde incluimos desde productos
que satisfacen las necesidades básicas, hasta el confort y el ocio-, etc.). Por otra parte, durante
la tecnociencia se han venido desarrollado tecnologías punteras (como el acelerador de
partículas o los grandes telescopios, por ejemplo) que anteceden a los descubrimientos
científicos. Es decir, el conocimiento científico avanza en función de las tecnologías de las que
se dispone, de ahí que la mayor parte de las veces prime el desarrollo puramente técnico y
tecnológico frente al desarrollo teórico y epistemológico.
3 La "obsolescencia programada" sería un buen ejemplo contra la idea de que los productos se diseñan
de forma cada vez más eficiente. La eficiencia se ve sustituida, en estos casos, por el simple afán
lucrativo: ganar más con la venta del producto reduciendo al mínimo los costes de diseño y producción.
3- Las tres explicaciones de la modernidad sobre el origen (o fundamento) del conocimiento
humano: racionalismo, empirismo y la solución kantiana. (Páginas 65 y 66; punto 1.1)
4- ¿Qué es la experiencia? Diferencia kantiana entre juicios de percepción (subjetivos) y juicios
de experiencia (objetivos). La experiencia científica (lo observable y lo experimentable4).
Facultades que intervienen en la elaboración de la experiencia científica: percepción,
abstracción y conceptualización. (Páginas 66, 67, 68 y 69; puntos 1.2 y 1.3)
5- Características del conocimiento científico. (Página 70, punto 2.1)
6- La clasificación de las ciencias. (Páginas 70 y 71; punto 2.2)
7- Hipótesis, leyes y teorías. (Páginas 74 y 75; puntos 3.2 y 3.3)
8- Los métodos científicos: hipotético-deductivo, deductivo e inductivo. La importancia de las
analogías y de los modelos. Modelos matemáticos e informáticos. La importancia del
experimento. (Este apartado desarrolla y completa lo expuesto en la página 73, punto 3.1)
Definición de método científico: todo método científico define un procedimiento (serie de
pasos) mediante el cual se obtienen conocimientos. Dado que las ciencias proponen hipótesis
y buscan leyes y teorías, el método científico es el proceso mediante el cual se obtienen.
a) Método hipotético-deductivo.
Fue propuesto por Galileo Galilei, y se considera el método característico de la ciencia
moderna. Consta de varios pasos, que podemos resumir en cuatro:
-Primer paso: observación de un fenómeno que deseamos explicar.
-Segundo paso: formulación de una hipótesis capaz de explicar dicho fenómeno.
-Tercer paso: deducción de consecuencias e implicaciones de dicha hipótesis.
-Cuarto paso: contrastación empírica de las consecuencias deducidas.
Las hipótesis se confirman o se desmienten, se verifican o se falsean, se aceptan o se
desechan.
4 Hay que distinguir entre la experiencia que se obtiene por observación directa y la que obtenemos a
través de instrumentos tecnológicos. La ciencia considera válidas ambas, en la medida en que los
instrumentos reaccionan de manera fiel ante realidades que a nosotros nos pasarían inadvertidas (como
los campos electromagnéticos, la radiación o buena parte de las ondas lumínicas). Por otra parte, hay
que percatarse de que un entorno experimental (lugar diseñado única y exclusivamente para obtener
datos o confirmaciones teóricas) es artificial, se encuentra aislado para que no interfieran fuerzas ni
elementos ajenos al ámbito de estudio. En este sentido, la realidad experimentada en un entorno de
laboratorio, aunque obviamente "está ahí" y es "real", constituye un referente "ideal" acerca de cómo
ocurren las cosas, pues en la naturaleza los fenómenos interactúan y están sometidos a múltiples
variables e influencias. Es decir, aunque podemos aislar los fenómenos en un entorno experimental,
éstos, en la naturaleza, nunca ocurren de manera aislada.
Por ejemplo: Darwin observó una extraña flor en la isla de Madagascar. Tenía forma de
campana, pero era alargadísima, como un tubo, y el polen no tenía un fácil acceso para los
agentes polinizadores (viento, insectos, animales...). Según su teoría de la selección natural,
Darwin dedujo que debería existir un animal con un pico (si era pájaro) o una trompa (si era
insecto) lo suficientemente larga como para alcanzar el polen y posibilitar su diseminación (ya
que, si no, la especie vegetal no habría sobrevivido). Nunca halló semejante ser, pero años
después, los naturalistas lo encontraron. Por lo tanto, la hipótesis de Darwin fue confirmada.
b) Método deductivo.
El método deductivo, propio de la lógica y de las matemáticas, consiste en extraer la(s)
consecuencia(s) necesaria(s) a partir de una serie de premisas, demostrando su
encadenamiento lógico y necesario. Los razonamientos deductivos conectan la conclusión y las
premisas de forma necesaria e invariable. Son válidos o no válidos, independientemente de la
experiencia y de la confirmación empírica (son puramente racionales).
Por ejemplo:
-premisa 1: Faemino es un fan de Star Trek.
-premisa 2: todos los fans de Star Trek tienen la habilidad de teletransportación.
-conclusión: Faemino puede teletransportarse.
Observamos que la deducción es perfectamente válida con independencia de que los
enunciados sean verdaderos o falsos.
c) El método inductivo.
La inducción (o método inductivo) es otro de los métodos asociados a la práctica científica. Se
trata de buscar en la experiencia, mediante la observación, patrones o regularidades con el fin
de hacer generalizaciones, las cuales se miden por su grado de probabilidad.
Por ejemplo:
-premisa 1: los elementos A, B, C y D son células.
-premisa 2: los elementos A, B, C Y D tienen mitocondrias.
-conclusión: todas las células tienen mitocondrias.
Observamos que, en este caso, la generalización tiene un bajo grado de probabilidad, ya que
sólo se han examinado cuatro células. De hecho, las células procariotas no tienen
mitocondrias, sólo las eucariotas.
El método inductivo resulta indispensable, sin embargo, para el estudio de ciencias tan
dispares como la meteorología, la economía o la sociología, que utilizan la estadística y
determinan sus conocimientos con grados de probabilidad según ciertas generalizaciones y
patrones obtenidos a partir de un amplio número de observaciones. Incluso gran parte de la
mecánica cuántica estudia el movimiento de las partículas subatómicas con modelos
estadísticos y, por tanto, inductivos.
8- La crítica de la ciencia. La Escuela de Frankfurt: razón instrumental vs razón crítica. (De
esto trata el libro en las páginas 71 y 72, punto 2.3).
Según Max Horkheimer y Theodor Adorno (dos filósofos pertenecientes a la llamada "Escuela
de Frankfurt"), la racionalidad occidental moderna, cuyos orígenes se remontan a Descartes y
culmina en la Ilustración, con Kant, ha cometido el grave error de considerar la naturaleza (el
objeto de conocimiento) como algo susceptible de dominación, control y reproducción. Ese
concepto de racionalidad, sobre el cual se interpreta la ciencia, atribuye al conocimiento un
valor puramente instrumental. Desde esta concepción instrumental, se dice que conocemos
algo cuando somos capaces de dominarlo, controlarlo y reproducirlo a nuestro antojo (es
decir, con independencia de cuáles sean nuestros fines).
A juicio de estos filósofos, esta concepción de la racionalidad resulta peligrosa en dos sentidos:
en primer lugar porque, al no valorar los fines, sino sólo el conocimiento como "medio" o
"instrumento para...", se vuelve acrítica. Por ejemplo, el conocimiento de la energía nuclear
vino con absoluta independencia a la valoración de los fines para los que se utiliza (ya sean
bombas, plantas energéticas o simplemente la explicación de fenómenos de la naturaleza). En
segundo lugar, al considerar todo objeto de conocimiento como posible objeto de dominación,
¿dónde está el límite sobre qué puede ser tratado como objeto de control? ¿Acaso el ser
humano y su entorno no pueden convertirse en objetos de dominación para una racionalidad
instrumental?
Frente a esta concepción, ambos filósofos proponen y defienden la racionalidad crítica, que se
caracteriza por la valoración racional del sentido, la meta y los fines que persigue el
conocimiento en aras de la humanidad.
9- Ontologías o "concepciones de la realidad" asociadas a la ciencia. (Los apartados 4.1 y 4.2,
páginas 79 y 80, guardan cierta relación con este tema, podéis leerlos, pero no caerán en el
examen).
A lo largo de la historia, desde Galileo hasta Stephen Hawking, la ciencia ha manifestado
concepciones más o menos razonadas y argumentadas sobre qué es la realidad en sentido
ontológico (y, por tanto, filosófico). Por ejemplo, Galileo estaba persuadido de que la
naturaleza está escrita en lenguaje matemático, funciona mediante leyes que la inteligencia
humana es capaz de descubrir y comprender. Por su parte, Newton creía firmemente que las
leyes de la física fueron establecidas por Dios en el momento de la creación del mundo, para
que éste funcionase por sí solo, de manera autónoma.
Ya en el siglo XIX, una corriente de pensamiento llamada positivismo consideraba que el único
conocimiento válido y verdadero es el que va aportando progresivamente la ciencia. Esta
acumulación de conocimientos permite que la ciencia explique cada vez más fenómenos, no
sólo de la naturaleza, sino también los relativos al ser humano, como la cultura y la historia.
Para la mentalidad positivista, será posible en el futuro una explicación científica sobre la
moral, la historia, el arte, etc.
Entre los siglos XIX, XX y XXI, encontramos otra concepción bastante parecida al positivismo,
que se conoce como determinismo científico, según el cual todo fenómeno obedece a un
comportamiento físico-material de tipo causal que se puede explicar mediante leyes
científicas. Para el determinismo científico, conceptos como "libertad", "responsabilidad",
"conciencia", "creatividad", "decisión", en suma, conceptos ligados a la autonomía moral del
ser humano, son meras ensoñaciones que surgen en nuestros cerebros debido al
comportamiento de neurotransmisores bioquímicos. Por consiguiente, si conocemos el
proceso físico-material de un fenómeno seremos capaces de determinar su comportamiento
con total seguridad.
Pero no todos los científicos, ni mucho menos, piensan así. Como hemos podido comprobar en
el texto de Stephen Hawking, la ciencia contemporánea considera, en su mayoría, que las
teorías científicas son simples modelos de explicación de la realidad, los cuales no describen la
"realidad pura" ni, por tanto, enuncian "la verdad absoluta", sino que tratan de explicar de la
mejor manera posible aquello que se observa objetivamente. Para una misma observación,
caben múltiples modelos de explicación. Si se aceptan unos y se rechazan otros, no es porque
los primeros sean verdaderos y los segundos falsos, sino porque ofrecen mejores
explicaciones, y son coherentes con las explicaciones sobre otros fenómenos asociados. Como
señala Stephen Hawking, la coherencia entre diversas teorías es muy importante, ya que la
ciencia intenta generar un único cuerpo teórico capaz de unificar, por ejemplo, la mecánica
cuántica y la relatividad de Einstein, dos teorías actualmente contrapuestas e irreductibles que
conviven sólo porque se aplican a estados de cosas diferentes (la primera describe el mundo
microfísico, y la segunda el mundo macrofísico).
10- Criterios de verdad científica: La crítica al verificacionismo y la propuesta de K. Popper del
criterio de falsación (libro de texto, página 74). Las revoluciones científicas según T. Kuhn
(página 80 y 81, punto 4.3). La reciente propuesta de Hawking sobre la convivencia y
conveniencia de diferentes "modelos de explicación" científicos.